8 señales de que eres una persona solitaria (y por qué es algo bueno)
La palabra «solitario» suele venir acompañada de algunas asociaciones negativas. Después de todo, en inglés, «loner» se diferencia de «loser» por solo una letra. A veces asociamos a los solitarios con no tener amigos y ser infelices, o incluso con ser antisociales en el sentido de que no les gusta la gente o son rechazados por la sociedad.
También asociamos a los solitarios con ser introvertidos, pero no tiene por qué ser así. Si bien es cierto que los introvertidos necesitan más tiempo a solas para recargar energías y reflexionar, este rasgo que equilibra la energía no debe malinterpretarse como una señal de que no disfrutan de la compañía de los demás y anhelan la soledad. Sin duda, los solitarios pueden ser introvertidos, pero no todos los introvertidos son solitarios.
Entonces, ¿cómo sabes si eres un solitario en lugar de simplemente un introvertido «normal»? Estas son algunas señales que debes buscar.
1. Estás solo en casa la mayoría de los viernes por la noche, a propósito
Mientras que muchas personas esperan con ilusión celebrar el final de la semana laboral pasando una noche fuera con amigos, otras se sienten felices de recargar energías con una tranquila velada a solas. Los introvertidos pertenecen a la segunda categoría, pero aun así les gusta salir a veces, y algunos introvertidos son increíblemente sociables.
Sin embargo, si estar solo en casa es tu forma preferida de pasar un viernes, un sábado o, en realidad, cualquier otra noche, probablemente seas un solitario.
Lo importante es que lo haces por elección y no por defecto, y disfrutas de cómo pasas tu tiempo. Nadie tiene por qué sentir pena por ti, porque haces lo que quieres y te sienta bien.
Por qué es algo bueno: Sabes lo que necesitas y disfrutas, y así es como empleas tu tiempo libre. Es una forma sana de vivir y de aceptarte. Además, poder pasar una noche tranquila a solas y divertirte y relajarte es una habilidad estupenda y útil.
2. Tienes muchas aficiones y proyectos que te apasionan
Tienes aficiones que te encantan, una forma de arte que cultivas con dedicación u otros proyectos que te apasionan y en los que puedes involucrarte durante horas. Nunca tendrías el tiempo ni la concentración para hacer todo lo que quieres si no eligieras pasar tanto tiempo a solas.
Como tienes todas estas cosas que realmente quieres hacer, sabes que no te aburrirás ni te sentirás solo sin importar cuánto tiempo pases en soledad.
Por qué es algo bueno: Los solitarios suelen involucrarse profundamente en cosas que consideran significativas y están dispuestos a dedicarles tiempo y esfuerzo. Eres más feliz cuando puedes perderte en tu pasión. Esto significa que tienes motivación e impulso propios, una gran cualidad en cualquier aspecto de la vida, y que a menudo puedes desarrollar tus habilidades y talentos hasta alcanzar la excelencia.
3. A veces tienes «citas» a solas
Si hay algo a lo que te gusta dedicar toda tu atención —por ejemplo, una película, un concierto, una demostración científica o una exposición de arte—, puede que disfrutes de hacer estas cosas por tu cuenta. Claro que podrías invitar a alguien a acompañarte, pero te parece más fácil, e incluso más divertido, ir solo, así que eso es lo que haces.
Por qué es algo bueno: Tener citas a solas significa que puedes prestar atención al evento en lugar de mantener una conversación, atender las necesidades de tu acompañante o lidiar con alguien que sabe menos del tema o se entusiasma menos que tú. Puedes entregarte por completo en lugar de dividir tu atención. Además, estas salidas a solas demuestran valentía y confianza en ti mismo. Cuidas de ti al hacer lo que te hace feliz, independientemente de las expectativas sociales.
4. Eres autosuficiente
Estás acostumbrado a hacer las cosas por ti mismo, tomar decisiones por ti mismo, relajarte por ti mismo y entretenerte también por ti mismo. De hecho, te parece que tu propia compañía es bastante estupenda. Disfrutas de estar con (ciertas) personas parte del tiempo, pero no sientes la necesidad de depender demasiado de los demás. No necesitas estar rodeado de gente para sentirte feliz, completo o validado.
Por qué es algo bueno: No eres dependiente ni inseguro, así que te las arreglas perfectamente por ti mismo. Cuando pasas tiempo con alguien, es porque quieres estar con esa persona, no solo porque no quieres estar solo o porque estás vinculando tu autoestima a los demás.
5. Eres selectivo con las personas con quienes pasas el tiempo
Si tienes poco tiempo que quieres pasar con otras personas, crees que vale la pena aprovecharlo. En lugar de malgastar esas preciosas horas con conocidos al azar o personas que no disfrutas especialmente, empleas tu tiempo con prudencia con quienes más significan para ti. Socializar pasivamente con cualquiera que esté cerca no es lo tuyo. Eliges cuidadosamente a tus amistades e inviertes tu tiempo en cultivar solo las relaciones que realmente quieres.
Por qué es algo bueno: Como limitas cuánto tiempo pasas con los demás, quieres que valga la pena al pasarlo con personas con las que de verdad te gusta estar. No sentirás que desperdicias tu tiempo, y esa persona o esas personas sabrán cuánto las valoras porque no pasas el rato con cualquiera.
6. Mantienes un diálogo interno constante
¿A veces hablas en voz alta contigo mismo? ¿Puedes perderte por completo en un libro o simplemente encontrar buena compañía dentro de tu propia mente? Los solitarios suelen ser pensadores profundos, tienen un diálogo interno activo, siguen profundos hilos de pensamiento y mantienen la mente plenamente ocupada incluso —especialmente— cuando no hay nadie más cerca.
Por qué es algo bueno: Eres un pensador profundo y llevas una rica vida mental. Nunca estás solo porque siempre estás en buena compañía y tienes todo lo necesario para mantenerte profundamente involucrado. Además, no podrías profundizar tanto en actividades intelectuales o imaginativas si no pasaras tanto tiempo ininterrumpido a solas.
7. Te estremeces cuando suena el teléfono
Estás tan feliz disfrutando de la paz del tiempo a solas que preferirías no ser interrumpido. De hecho, si suena el teléfono, te sobresalta y te saca del estado de fluidez en el que estabas, y la interrupción no es bienvenida.
También prefieres mucho más enviar mensajes de texto o correos electrónicos que hablar por teléfono cuando quieres comunicarte. Enviar mensajes reduce los estímulos y te da más control sobre los tiempos: cuándo te pondrás en contacto, cuándo responderás y cuánto tiempo dedicarás a la comunicación.
Por qué es algo bueno: Te contentas con hacer tus propias cosas y no dependes de los demás para recibir estímulos. Es un estado de bienestar muy saludable. También has descubierto maneras de mantener el contacto que te permiten controlar tu tiempo y energía. Esto no es ser antisocial; es cuidar de ti mismo y de tus necesidades de una forma auténtica para ti.
8. Dejas de recibir invitaciones
Los amigos que antes te invitaban a cenar o a eventos durante el fin de semana ya no parecen hacerlo. Han dejado de preguntarte si quieres ir a algún sitio o hacer cosas con ellos. No te lo tomes como algo personal, pero es probable que se hayan cansado de ser rechazados y simplemente se rindieran.
Por qué es algo bueno: Este aspecto de ser solitario puede ser bueno o no, según cómo te haga sentir. Pero imagina que dejan de invitarte a tomar algo después del trabajo o a fiestas, cosas que no te interesan en absoluto. Una vez que hayas dejado claros tus límites, no sentirás presión para decir que sí cuando quieres decir que no, así que eso es algo bueno.
Recuerda: tienes el control de tu tiempo y de tu vida social. Si quieres volver a recibir estas invitaciones, está en tu poder ponerte en contacto con tus amigos y hacerles saber que te interesaría pasar tiempo con ellos. En última instancia, aceptar tu lado solitario no se trata solo de una preferencia; se trata de reconocer y afirmar la fortaleza que surge de sentirte cómodo en tu propia piel: ese es el poder del solitario.
Diane Fanucchi es escritora independiente y redactora de marketing de contenidos certificada por Smart-Blogger. Vive en la costa central de California, en un apartamento morado. Lee, escribe, camina y come chocolate negro siempre que puede. Una auténtica INFP, pasa más tiempo pensando en cómo deberían ser las cosas que en lo que otros llaman el mundo «real». Puedes visitarla en www.dianefanucchi.naiwe.com o https://writer.me/diane-fanucchi/.