two woman stand over a table not looking very happy

Todas las personas responden de forma diferente a los desafíos en las relaciones, pero que mantengas la serenidad ante un conflicto o desates un torrente de furia puede depender de tu tipo de personalidad. Un patrón de conducta frecuente es la actitud defensiva, y algunos tipos son más propensos a reaccionar así que otros.

Sigue leyendo para descubrir qué tipos Myers-Briggs son más propensos a levantar barreras ante un desacuerdo y qué pueden hacer para mejorar sus relaciones.

¿Qué es el comportamiento defensivo?

Según la Asociación Estadounidense de Psicología, la actitud defensiva es una respuesta basada en el ego ante las críticas o las amenazas de daño, ya sean reales o imaginarias. Cuando te pones a la defensiva, intentas protegerte de lo que percibes como un ataque personal. 

La actitud defensiva puede adoptar muchas formas. A menudo, una persona a la defensiva pondrá excusas y se negará a asumir la responsabilidad de sus actos (por ejemplo, culpará a su colega de los errores en un informe elaborado conjuntamente). Podría enfadarse (arremeter y atacar verbalmente), negar lo ocurrido («¡Yo nunca dije eso!»), o manipular psicológicamente a la otra persona para que dude de su propia realidad. Podría reírse de la otra persona, desestimar sus preocupaciones, responder con sarcasmo o cambiar de tema. Podría poner los ojos en blanco y cruzar los brazos: expresiones físicas que indican que alguien se está alejando. El mensaje es el mismo: el problema es la otra persona, no ella.

La mayoría de las personas pueden ponerse a la defensiva a veces, y eso es normal. Pero no es saludable cuando se convierte en un patrón habitual de comunicación. Con el tiempo, puede erosionar tu autoestima y dañar tus relaciones. 

El papel de la personalidad en la actitud defensiva

Tu personalidad desempeña un papel clave en cómo respondes a las críticas. Las distintas personalidades reaccionan al conflicto de maneras diferentes, y es posible que seas más o menos propenso a ponerte a la defensiva según tu tipo:

  • Los introvertidos tienden a interiorizar los comentarios negativos y a aislarse para procesar sus sentimientos, mientras que los extravertidos son más propensos a expresarse o arremeter contra los demás.
  • Los tipos Sensing se centran en hechos concretos, reglas y experiencias pasadas cuando se sienten a la defensiva. Los tipos intuitivos pueden sentirse abrumados por las posibilidades y las interpretaciones.
  • Los tipos Thinking pueden parecer discutidores o fríos, pero es menos probable que se tomen las críticas como algo personal si son constructivas. Los tipos Feeling son más propensos a tomarse las críticas como algo personal y a priorizar la armonía sobre la confrontación.
  • Los tipos Judging se apoyan en los planes y la estructura, y pueden volverse críticos cuando su sentido del orden se ve amenazado. Los tipos Perceiving pueden cambiar de tema y resistirse a que los acorralen. 

Cuando se combinan estas funciones en tipos individuales, aparecen ciertos patrones de conducta. A continuación, analizamos más de cerca cómo cada uno de los 16 tipos adopta comportamientos defensivos. 

Tipos menos defensivos

ENTP – Los ENTP son menos propensos a sentirse atacados personalmente y a ponerse a la defensiva porque ven las críticas como información que explorar. Sin embargo, son discutidores por naturaleza, y su instinto podría ser buscar nimiedades o encontrar fallos en un argumento, en lugar de escuchar el punto de vista de la otra persona. A los ENTP les beneficia tomarse un momento para pensar en los comentarios antes de reaccionar: alguien podría tener un argumento válido.

ENTJ – Los ENTJ ven las críticas más como una vía de crecimiento que como un ataque personal. Cuando alguien les hace una crítica, es más probable que les intrigue que que se pongan a la defensiva. Al mismo tiempo, lucharán contra quien les esté causando estrés y se involucrarán en intensos debates intelectuales para demostrar su punto de vista. Cuando su ira disminuye, pueden empezar a sentirse más vulnerables y aislarse para ocultar su fragilidad de los demás. 

INTP – A los INTP les gusta pensar y analizar información, por lo que pueden ponerse un poco a la defensiva y discutir cuando alguien cuestiona sus ideas, pues invierten mucho en ellas. Sin embargo, la mayoría de las veces manejan las críticas de forma lógica. En las relaciones personales, los INTP pueden distanciarse, en lugar de ponerse a la defensiva, para afrontar sentimientos difíciles. Una actitud defensiva más manifiesta puede aparecer si los cambios de humor y la ansiedad dificultan su capacidad de pensar con claridad.

ESTP – A los extrovertidos ESTP les gusta pasar a la acción y hacer que las cosas sucedan, por lo que es más probable que vean las críticas como un reto u oportunidad, y menos probable que se pongan a la defensiva. Su capacidad de vivir el momento y centrarse en los hechos hace que no suelan tomarse las cosas como algo personal, pero pueden ser despectivos, críticos o sarcásticos cuando se sienten atacados. Pueden arremeter de esta manera como defensa cuando sienten que no pueden afrontar sus propios sentimientos.

INTJ – Los INTJ pueden no ponerse a la defensiva en una situación laboral, donde ven las críticas como una herramienta útil, pero en las relaciones personales pueden sentir las cosas más profundamente. Como tipos Thinking, se distancian de sus emociones y observan la situación desde una perspectiva analítica guiada por la lógica, en un intento por negar sus propios sentimientos de dolor. Con el tiempo, pueden volverse competitivos y discutidores con los demás mientras luchan por obtener el control de la situación. 

En el punto medio

ESTJ – Los ESTJ son pensadores objetivos que valoran la eficiencia y la eficacia, por lo que, si alguien critica sus métodos, tienden a verlo como un ataque a su competencia. Si ven las críticas como una forma de mejorar su trabajo, pueden aceptarlas. Pero si se sienten irrespetados, podrían verse abrumados por sus propias emociones y arremeter o negarse a aceptar las opiniones de los demás. A los ESTJ les suele resultar difícil expresar sus emociones, por lo que pueden asumir el papel de mártir y aislarse mientras luchan por afrontar sus sentimientos de autodesprecio. 

ISTP – Estos tipos introvertidos e independientes pueden aceptar críticas constructivas y evitarán el conflicto a menos que los acorralen. Sin embargo, una crítica personal puede hacer que los ISTP se sientan estresados y más emocionales de lo habitual, lo que puede provocar comportamientos defensivos como arremeter y contraatacar («¡Tú tampoco eres tan perfecto!»). También pueden adoptar comportamientos infantiles, como rabietas y chismes. 

ISTJ – Los ISTJ son tipos prácticos que tienden a mantener la calma ante las críticas. Prefieren reflexionar sobre la lógica detrás del conflicto en vez de tener una discusión acalorada. Sin embargo, aunque un ISTJ pueda parecer estoico y tener el control, siente las cosas muy profundamente. Las críticas pueden llevarlos a dudar de sí mismos y cuestionar su propia competencia. Si el conflicto se intensifica o se cuestionan sus estándares, la actitud defensiva del ISTJ puede manifestarse como terquedad, inflexibilidad o insistencia en los precedentes: «así es como siempre se ha hecho». 

ESFP – Los ESFP son personas extrovertidas y enérgicas a quienes les gusta crear experiencias positivas para todos. Pueden ponerse a la defensiva cuando sienten que se los ataca por sus esfuerzos por disfrutar el momento. Pueden volverse irritables y malhumorados si sus emociones intensas los dominan, y discutir con las personas que creen que causaron el estrés. 

ESFJ – Los ESFJ se centran en las relaciones y las personas, y pueden sentirse ofendidos y ponerse a la defensiva con facilidad cuando creen que se los critica injustamente. Se esfuerzan tanto por causar una buena impresión en los demás que pueden volverse inseguros, dependientes y complacientes con la esperanza de obtener la aprobación de alguien. Con el tiempo, pueden resentirse con los demás por hacerlos sentir tan dependientes e inseguros.

ISFP – Como tipos sensibles y de Feeling, los ISFP están profundamente conectados con sus propias emociones y valores, y se sienten heridos con facilidad cuando se critican esos valores. Se encuentran en el grupo intermedio porque su actitud defensiva suele ser tan sutil y evasiva que los demás pueden no notarla. Pueden aplicar la ley del hielo en lugar de afrontar el problema directamente, o adoptar estrategias pasivo-agresivas, como llegar tarde u ofrecer cumplidos con segundas intenciones, para lidiar con sus sentimientos frágiles.

Tipos más defensivos

INFJ – Los introspectivos y empáticos INFJ son más propensos a ponerse a la defensiva porque las críticas pueden sentirse como un ataque a sus valores o intenciones, lo que les afecta profundamente. Tienden a aislarse durante los conflictos para procesar sus sentimientos y pueden adoptar comportamientos autodestructivos, como comer o beber en exceso, para reprimir sus sentimientos abrumadores. En casos extremos, el INFJ cortará permanentemente todo contacto con alguien tras un largo período de sentirse herido o decepcionado (el «portazo» del INFJ).

ENFJ – Al igual que los INFJ, los ENFJ son empáticos y se centran en las relaciones, por lo que las críticas pueden sentirse especialmente personales. Pueden responder fácilmente con comportamientos defensivos, como justificar sus actos, porque sienten que dan mucho a los demás. Tienden a buscar una explicación racional e intelectualizar la situación mientras intentan resolver los problemas por sí mismos, en vez de hablar de ellos más abiertamente con los demás. Con el tiempo, sus emociones reprimidas pueden provocar síntomas físicos de estrés, como erupciones cutáneas, y comportamientos erráticos, como renunciar a su trabajo.

ENFP – A la mayoría de los ENFP les resulta difícil manejar su respuesta emocional a las críticas. Les apasionan sus ideas y valores, y se ponen a la defensiva ante lo que perciben como un ataque a su creatividad o visión. Tienden a procrastinar y evitar los problemas el mayor tiempo posible, pero cuando eso no sirve para resolver las dificultades, pueden defender apasionadamente sus creencias con vigor, pareciendo a veces tercos o incluso moralistas.  

ISFJ – Los atentos y responsables ISFJ trabajan duro para apoyar a las personas y mantienen estándares altos para sí mismos. Las críticas pueden resultar especialmente dolorosas para estos tipos y dar lugar a comportamientos defensivos de autoprotección. Los ISFJ rara vez muestran ira abiertamente como podrían hacerlo otros tipos, por lo que su actitud defensiva puede parecerse a guardar rencor, aplicar silencios gélidos o comportarse como mártires («Supongo que tendré que hacerlo yo solo»).

INFP – Al igual que sus parientes INFJ, los INFP se esfuerzan mucho en sus relaciones y en hacer lo que creen correcto. Necesitan tiempo para confiar en las personas, así que cualquier cosa que parezca desaprobación puede resultarles difícil. Al principio pueden reaccionar indirectamente («Está bien, solo necesito espacio»), pero finalmente reaccionarán molestándose. Los INFP pueden sentirse abrumados por sus propios sentimientos de inseguridad. La actitud defensiva puede aflorar como un intenso estallido emocional, pero a este normalmente le siguen la culpa o el arrepentimiento.

Reflexiones finales

La autoconciencia es la clave del desarrollo personal y de cambiar tu comportamiento defensivo. Cada tipo puede empezar por identificar sus mecanismos de defensa y comprender cómo estos patrones afectan su comportamiento y sus relaciones. Cuando ambas personas respiran hondo y consideran cómo sus acciones pueden haber afectado a la otra, crean una oportunidad para una comunicación abierta y honesta, y para una relación más saludable.

Deborah Ward

Deborah Ward es escritora y es INFJ. Le apasiona escribir artículos, entradas de blog y libros que inspiren, motiven y animen a las personas a desarrollar la confianza en sí mismas y a alcanzar su potencial. Ha escrito dos libros sobre mindfulness, Superar la baja autoestima con mindfulness y Superar el miedo con mindfulness. Su último libro, Sentido y sensibilidad, se basa en su blog de Psychology Today del mismo nombre. Trata sobre las personas altamente sensibles y ya está disponible. Deborah vive en Hampshire, Inglaterra, donde disfruta viendo documentales, corriendo y dando largos paseos por el campo, especialmente los que terminan en un acogedor pub.