What Type of Empathy Do You Have: Emotional, Cognitive or Compassionate?

Cuando pensamos en la empatía, solemos considerarla la capacidad de intuir las emociones de los demás, y creemos que algunas personas son mejores en ello que otras. Pero la empatía se parece más a la inteligencia, en el sentido de que adopta distintas formas. Por lo general, se clasifica en tres tipos: 

  • La empatía emocional (o empatía afectiva) consiste en sentir lo que sienten los demás. Es como captar destellos de las emociones de otra persona, casi como si fueran propias. 
  • La empatía cognitiva consiste en comprender las emociones de los demás a nivel teórico —basándose en su comportamiento y el contexto de la situación— en lugar de sentirlas con ellos.
  • La empatía compasiva va más allá de simplemente sentir o comprender. Te impulsa a actuar y a hacer algo de verdad ante el dolor o sufrimiento de alguien.

Así que no se trata de qué tan «bueno» o «malo» seas en la empatía. Más bien, se trata de descubrir qué tipo de empatía te surge de forma natural y en qué aspectos podrías mejorar. 

Teniendo esto en cuenta, así es como se manifiesta la empatía en ti. La hemos desglosado por temperamento; es decir, según seas Teórico, Reactivo, Empático o Conservador.

Teóricos:  empatía cognitiva

Los Teóricos (ENTJ, ENTP, INTJ, INTP) se centran en la racionalidad y el pensamiento lógico. Esto influye no solo en cómo ven el mundo, sino también en cómo empatizan; es decir, con la mente en vez de con el corazón. En otras palabras, tienen empatía cognitiva. Son excelentes para analizar las dinámicas interpersonales y deducir cómo podría sentirse alguien basándose en el contexto y en su comportamiento. 

Por ejemplo, si un amigo se desahoga porque su pareja olvidó un aniversario importante, un Teórico no solo escuchará, sino que también intentará comprender el contexto más amplio de la situación. Podría decir algo como: «No te lo tomes tan personalmente. No significa que no le importes. Quiero decir, ahora mismo tiene mucho entre manos, con el trabajo nuevo y todo eso». 

Aunque esto puede ayudar a poner las cosas en perspectiva para su amigo, quizá no sea lo que busca en ese momento. Lo más probable es que ya lo sepa en el fondo, pero aun así se sienta molesto y quiera que alguien lo reconozca y lo valide. En otras palabras, busca empatía emocional, que no es el punto fuerte de un Teórico. Por eso la gente suele percibir a los Teóricos como insensibles y emocionalmente distantes, aunque tengan buenas intenciones: escuchar, comprender y, en última instancia, ayudar.

En cuanto a la empatía compasiva de los Teóricos, tampoco es su punto fuerte. Aunque entienden perfectamente lo que alguien está viviendo emocionalmente y qué podría ayudarle, no son precisamente del tipo de personas que van y hacen algo al respecto. No es que no les importe; sí les importa. Simplemente es su forma de estar configurados.

Por ejemplo, un Teórico podría darse cuenta de que un amigo está pasando por un mal momento y que le vendría muy bien algo de compañía o una pequeña distracción para dejar de pensar en ello. Pero, en lugar de simplemente estar presente para esa persona, podría quedarse atrapado en el sobreanálisis, intentando encontrar una solución en su lugar. 

Reactivos: empatía emocional

Los Reactivos  (ESTP, ESFP, ISTP, ISFP) se centran en vivir el momento. Están profundamente sintonizados con los detalles sensoriales y emocionales de su entorno inmediato: lo que ven, oyen y huelen, y especialmente las vibraciones de las personas que los rodean. En lo que respecta a la empatía, los Reactivos tienen un don natural para captar los estados emocionales de los demás y responder en tiempo real. Sin embargo, no lo piensan: sienten las emociones de los demás casi a un nivel instintivo. Eso es la empatía emocional en acción. 

Por ejemplo, un Reactivo podría entrar en una habitación y sentir al instante la tensión, incluso si no hay señales evidentes de que algo no anda bien. Es como si tuviera un radar incorporado que examina la habitación y capta las sutiles señales emocionales de todos —el lenguaje corporal, las expresiones faciales, el tono de voz, etc.— y luego une todas las piezas para determinar el ambiente general. Podría preguntar instintivamente algo como: «Oye, ¿está todo bien aquí?» o hacer un comentario desenfadado para aliviar la tensión. 

Pero, como están tan centrados en lo que sucede ahora mismo, los Reactivos pueden pasar por alto el contexto más profundo de una situación compleja, que es lo que aporta la empatía cognitiva. Por ejemplo, si un amigo se siente decaído por algo que lleva tiempo gestándose, un Reactivo podría simplemente intentar animarlo con una distracción u ofrecerle un hombro sobre el que llorar. No suelen ser el tipo de persona que se adentraría en una conversación más seria para desentrañar lo que realmente está pasando.

Aunque esto los hace excelentes para brindar apoyo emocional en el momento, a veces puede dar la impresión de que solo están poniendo una tirita sobre una herida más profunda. No es que quieran restarle importancia a los sentimientos de alguien. Simplemente, para los tipos Reactivos, su fortaleza reside en abordar lo que pueden ver y sentir en este momento. 

En cuanto a la capacidad de los Reactivos para la empatía compasiva, también puede ser desigual. En el momento, podrían ayudar de forma práctica, como llevar comida a un amigo que está en casa enfermo o intervenir para ayudar con una tarea y aliviar la carga de trabajo de un colega. Pero, como están tan predispuestos a centrarse en el aquí y ahora, puede que no siempre hagan seguimiento o se comuniquen más tarde para ver cómo van las cosas. No es que no les importe; simplemente no tienen la capacidad mental para ello, porque normalmente ya están pasando a lo siguiente antes de siquiera darse cuenta.

Empáticos: todos los tipos de empatía 

Los Empáticos (ENFJ, ENFP, INFJ, INFP) destacan en la empatía emocional: pueden percibir de verdad lo que siente la gente a un nivel completamente distinto. Es como si tuvieran un sexto sentido para conectar con los estados emocionales de los demás y resonar con ellos sin pensarlo dos veces. 

Pero para los Empáticos no se trata solo de sentir con las personas en el momento: también son muy buenos en la empatía cognitiva. No solo pueden ofrecer un oído comprensivo cuando alguien está molesto, sino también tomarse el tiempo para profundizar y comprender el panorama general. También tienen un gran sentido de la oportunidad: saben cuándo simplemente escuchar y asentir, cuándo dar consejos y cuándo una broma oportuna hará más bien que cualquier palabra de sabiduría.

Cuando se trata de empatía compasiva, los Empáticos tampoco se quedan cortos. No solo sienten y comprenden lo que alguien está viviendo: están listos para intervenir y hacer algo al respecto. Por ejemplo, si un amigo tiene dificultades económicas, un Empático no solo estará ahí para ofrecer una presencia reconfortante y consejos. Hará un esfuerzo adicional; quizá le ayude a organizar un presupuesto, le preste dinero o incluso pague una parte de su alquiler para aliviar parte de la presión.

Aunque tener una empatía alta en los tres frentes —cognitivo, emocional y compasivo— es sin duda un superpoder, también tiene su lado negativo. Si los Empáticos no tienen cuidado, podrían terminar demasiado involucrados en los problemas de otras personas. Como resultado, podrían exigirse demasiado y perder de vista sus propias metas y rutinas de autocuidado. Y, si no la mantienen bajo control, ¡su gran capacidad empática podría incluso llevarlos al agotamiento!

Conservadores: empatía compasiva 

Los Conservadores (ESTJ, ESFJ, ISTJ, ISFJ) son los tipos que realmente viven según el lema de que «las acciones hablan más que las palabras». Por eso, no sorprende que se inclinen hacia el estilo compasivo de la empatía. Para ellos, en última instancia, se trata de estar presentes y asegurarse de que todo quede resuelto. ¿Te cuesta mantenerte al día con tu carga de trabajo? Un Conservador intervendrá sin pensarlo dos veces. ¿Necesitas que alguien te ayude a mudarte? Llegará temprano con un café y una lista de verificación en la mano. 

La empatía cognitiva de los Conservadores también está bien desarrollada, especialmente cuando se trata de anticipar cómo podrían reaccionar los demás a los cambios o las alteraciones, ya sea una ruptura, un cambio en la rutina o simplemente una modificación de los planes diarios. A menudo pueden percibir cuándo alguien está a punto de sentirse abrumado, molesto o incómodo, ¡a veces incluso antes de que la propia persona se dé cuenta!

Sin embargo, los Conservadores suelen quedarse cortos en el ámbito de la empatía emocional. No ven realmente el sentido de los desbordamientos emocionales ni de las conversaciones sinceras. Además, están tan concentrados en «resolver» el problema que simplemente no ven el lado emocional de las cosas. Así que, en lugar de simplemente estar ahí para alguien como un oído comprensivo y un hombro sobre el que llorar, podrían pasar directamente al modo de resolución de problemas. Podrían decir algo como: «¿Por qué no lo confrontas directamente?»; lo cual, aunque práctico, quizá no sea lo que la persona necesita en ese momento.


 

Darya Nassedkina